-¿Estás preparado?-

-¿¡Para qué!?-

-Para vivir el primer día de tu amargo final.-

Esas palabras retumbaron en mi cabeza casi 10 años antes de que fueran pronunciadas por aquel ser tan patéticamente deslumbrante.

Como poder hablar de algo que no ha pasado si se supone que es inexistente. A veces me siento como Donnie Darko corriendo tras el agujero de gusano. Tal como diría Daví, este es un momento para correr y maldecir cualquier si quiera la idea de que lo que he vivido durante estas milésimas de segundo pase jamás; el problema es que pasará, aunque aún no lo sepa.

Mi nombre es Pablo… un nombre tan normal que llega a rozar la vulgaridad; dícese que somos leales y sirvientes, pero yo puedo asegurar que también los hay hijos de puta, con lo cual queda descartado que lo de leales y sirvientes se pueda generalizar.

Me gustaría decir que mi historia tiene un final feliz, pero seamos realistas, ninguna historia acaba un 100% feliz yo diría que no llegan ni al 90% ni siquiera en las que se acaban comiendo perdices. Además siempre acecha o aparece la muerte… hasta para las pobres perdices.

Una vez pensé en quitarme la vida, pero luego pensé para qué, quién me creía yo para hacer eso; y no es que no me crea dueño de mi vida, pero no creo que sea dueño de mi muerte ni si quiera creo que lo sea otra persona o ente sobrenatural… ¿y entonces?

JIM MORRISON ESTA MUERTO, TIO!